Pena, porque me había convertido en una auténtica fan. Fan tardía, he de reconocerlo. Pero muy sentida. La conocí por el Cuore y sus innumerables "Args" antes que por su música. Pero teníamos algo en común: el eye-liner y el cardado. En mi caso, mucho más prudentes que en el suyo. Pero todos los "args" no hacían otra cosa que mostrar a una estrella que o no era consciente de que lo era o que le daba igual. Y esa actitud también me gustaba. Todavía recuerdo el día que descubrí que la canción que había oído innumerables veces y me encantaba, Back to Black, había sido compuesta e interpretada por la mujer del moño. Cuando le dije a mi chico que si teníamos algo de Amy Winehouse me miró con suficiencia y muy ofendido: "¡¿Que si tenemos algo?!" Rápidamente me sacó sus dos discos y uno de rarezas. Los tenía en casa desde hacía tiempo pero, harto de que todo me parezca "muy moderno", ya no me hacía recomendaciones de ningún tipo. Así descubrí que Amy había actuado con Paul Weller, que hacía varias versiones de soul, de Phil Spector y de Michael Jackson y que había perdido un tiempo precioso no disfrutando de su música durante años. Desde entonces Amy pasó a formar parte de la banda sonora de mi vida.

La indignación viene por dos vías. En los primeros momentos tras la noticia me cabreaba que nadie de su entorno la quisiera lo suficiente como para tomar medidas drásticas con respecto a sus adicciones. Está claro que a alguien mayor de edad no puedes obligarle a nada. Pero hacía años que ella daba muestras de que no era responsable de sus actos y por eso mismo alguien podía haberla internado incluso en contra de su voluntad. Me vinieron a la mente las declaraciones que su padre hacía en un documental. El taxista inglés de la nariz colorada decía que era normal que su hija bebiera tras una de las rupturas con su "adorado" Blake. También vinieron a mi mente las imágenes del concierto de Belgrado: ¿por qué nadie de su séquito ni de sus personas de confianza evitó que subiera a un escenario en ese estado? Es de imaginar que por dinero. De hecho, nos quedan ahora unos cuantos productos con la marca "Amy Winehouse": el álbum inédito, el recopilatorio "in memoriam", etc. etc. etc. Se les tenía que caer la cara de vergüenza a los que permitieron que apareciera así en público. Esas imágenes, por ser de su último concierto, se van a quedar en la retina de mucha gente que no la conoció en tiempos mejores. Y, evidentemente, también me cabreé con ella, pobrecita. Con el talento, la voz, el dinero y la fama que tenía, ¿cómo ha podido hacerse eso a sí misma? ¿Cómo nos has hecho esto a los que te admirábamos?
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