30 agosto 2010

Los Emmy y Lost

Hoy he estado muy excitada todo el día porque por primera vez iba a ver los Emmy aquí en Estados Unidos. Había otro factor que me alteraba la poca paz interior que suelo tener. Era el último año en que Lost iba a estar presente en la ceremonia. Fantaseaba con que Terry O'Quinn recogería su premio y entonces yo lloraría a mares. Imaginaba la aparición orgásmica de todo el cast para dar las gracias por el Emmy a la mejor serie dramática. Había cogido incluso la caja con los kleenex para tenerlos a mano y no tener que levantarme para nada porque estaba segura de que iba a emocionarme. Pensaba en el último año de Los Soprano en que fue homenajeada como merecía con sus premios y me había dado por pensar que con Lost se haría lo mismo. La prensa también apostaba por ella para llevarse al menos dos premios... Nada más lejos de todo esto. No se ha llevado nada. NADA. 
Para colmo, en el homenaje que se le ha rendido (junto a Ley y Orden y 24, como series que han acabado) se hacían bromas sobre que no se entendía el final!!!! Hago mías las palabras del Dr. Maligno: Why am I surrounded by fricking idiots?
Cuando se acabó Lost sabía que era el final de una era para mí (televisivamente hablando, se entiende). Ahora estoy segura de que es el final de una era para la televisión. Breaking Bad, Mad Men o Modern Family pueden ser buenísimas, a mí me encantan, pero, ¿son tan divertidas antes, durante o después de su emisión? Claramente no. De todos los estrenos que nos esperan este otoño la única serie que puede "engancharnos" parece ser The Event. Pero por lo poco que he visto en las diferentes promos, me recuerda más a Flashforward que a Lost. No quiero ni mencionar la nueva serie de J. J.: es hortera hasta la promo, con música de los Gipsy Kings, "Bamboleo". 
Se acabaron las teorías, las diferentes interpretaciones, las estructuras dramáticas no convencionales, las referencias que buscar, leer o compartir. Con Lost comenzó una nueva forma de ver la televisión y con su final se ha acabado también eso. Qué pena.