04 abril 2010

Desmond, please, trata de arrancarlo

Desmond consiguió que no perdiera la fe hace más de dos años, allá por febrero del 2008, en la cuarta temporada de Lost, con The Constant. En aquella época tenía “tantas dudas” sobre el camino que estaba siguiendo la serie que quería con todas mis fuerzas que se acabara para que no degenerara más. Simplemente podía dejar de verla, pero para mí eso no ha sido (ni es) una opción. Me gustaba tanto la serie que quería que le hicieran la eutanasia para poder tener un buen recuerdo de ella, de “cuando todavía era buena”.
Ahora estoy en la misma tesitura pero las circunstancias son mucho peores. Por eso, a seis capítulos del final de la serie, elevo mi plegaria a Desmond, mi último recurso para que arregle este sindiós.
Tras ver The Package, estoy muy muy muy cabreada. Se han reído y se están riendo de mí, me siento estafada, engañada, frustrada… Y así se deberían sentir los fans de Lost. Al menos los que la han seguido desde el 2004 y me explico. Han sido 6 años de espera semana tras semana, de “hiatus” eternos, de parones, de “ahora sólo a partir de febrero”, de “hay huelga de guionistas”, de veranos con metadona viendo capítulos repetidos, de búsquedas en Internet, de foros, teorías, lectura de libros “de referencia”, de discusiones café en mano, búsqueda y compra de merchandising… Todo eso, no lo han vivido los que se han metido los capítulos de tres en tres en los últimos meses.
Pero lo peor de esta “pérdida de paciencia” es que lo sabía, sabía que esto iba a pasar… De hecho, está pasando desde hace años. Pero no, yo pensaba que los ingeniosos guionistas y productores ejecutivos americanos eran “tan buenos” que sabrían mantener la intriga, la tensión y el misterio durante seis años sin defraudar a la audiencia.
Desde el Comic Con, Damon y Carlton nos dijeron que los fans íbamos a obtener más respuestas y más rápido de lo que pensábamos en esta última temporada. ¿A qué se referían exactamente? ¿A que las cenizas neutralizaban al humo negro (6x01)? Pues yo juraría que bañaron de cenizas el Templo y el humo negro lo arrasó enterito (6x06).
Con este ejemplo, aparte de soltar algún sarcasmo para relajarme, quiero poner de manifiesto que en la sexta temporada, por un lado, hay respuestas a preguntas que nadie se había cuestionado y que, por otro, ni ellos mismos respetan las reglas que se inventan. ¿Qué decir de la estatua? Hay fans que consideran una respuesta saber cómo se rompió. A mí, en principio, me daba igual. Pero en este caso la respuesta es de traca. Un barco de madera choca con ella. Ah, que también había una ola gigante. Bueno, si la ola es muy muy gigante, lo compro. Pero, ¿un barco, insisto, de madera se choca con una estatua de piedra y lejos de romperse en mil pedazos, vuela por el aire y se “posa” cual suave pluma sobre la foresta en el centro de la isla? Vamos, venga…
Damon y Carlton también dijeron que la elección de los flash-sideways como forma de narrar les parecía arriesgada pero pensaban que nos gustaría. Puede que en estos últimos seis episodios que quedan den un giro vertiginoso y de repente se conviertan en la línea argumental eje de la temporada. Mis pegas contra estos “flashes raros” deben ser generalizadas porque en una entrevista reciente, a este respecto, Damon pedía a los fans paciencia y que confiaran en ellos. Vamos, que han pasado de curarse en salud a pedir que aguantemos, que ya falta poco, que todo se aclarará…
Se supone que el “concepto” de los flash sideways es en sí mismo un nuevo giro o secreto de la serie. Sí, uno nuevo, no había bastantes secretitos… De alguna manera los van a relacionar con lo que está pasando en la isla. Y digo “relacionar” en el sentido de unir, interrelacionar o simplemente situar temporalmente con respecto a la historia de la isla. Quería que no se malinterpretara porque, “relación” es algo que, de momento, no tenemos. Entonces, ¿qué tenemos con los flash sideways? Errrr, déjame pensar… Cri, cri… Cri, cri… Ah, sí, hay personajes que han aparecido a lo largo de la serie que se cruzan… Para mí esta galería de caras conocidas en roles distintos, me parece un homenaje, un reconocimiento… Como cuando al final de una obra de teatro sale todo el elenco a saludar al público pero nada más…
A esta triste conclusión he llegado después de 10 “flashes raros”. Es como el juego que practicaban cuando hacían flashbacks, que metían a personajes de la isla “pasando por” los flashbacks de otros, sólo que en esta ocasión es a lo bestia, con varias secuencias de “interrelación” y todo.
Como mi fe en los genios americanos era infinita, cuando comenzaron estos “flashes raros” pensé que de alguna manera el destino uniría a los personajes en “esa realidad paralela”. Pero los une un rato, como en el caso de Boone y Locke o el de Jack y Dogen. No, no parecen estar predestinados a tener relación paralela con la que tenían en la isla.
Pues si no es el destino, tendrá que ser otra cosa, porque esos americanos son los maestros de la televisión. Y entonces empecé a darle vueltas a por qué en todos estos flashes siempre todos los personajes se miran a un espejo. ¿Acaso se sorprenden de que un viaje en avión de tantas horas les haya envejecido tanto? Algunos han perdido hasta pelo, pero en general, están más guapos… ¿Es que esta “realidad” es un “reflejo” de lo que pasa en la isla? ¿Es una imagen “virtual y derecha” como la que producen los espejos planos? De momento, este reflejo sólo lo he encontrado en algunos episodios, más claramente en el de Sayid y más “conceptualmente” en el de Ben o Sawyer. Pues va a ser que tampoco es un reflejo.
¿Entonces qué *#@%$ son?
Pues en general podríamos decir que se trata de… un alargamiento del chicle, relleno puro y duro. Ya hemos pasado por capítulos con flashbacks y flashforwards de “relleno”. A veces nos hemos dado cuenta de esto nada más acabarse el episodio y en otras ocasiones lo descubrimos cuando hemos terminado de ver la temporada entera. Pero algo sí que tenían, y es que eran entretenidos, originales o al menos aportaban algo de información sobre los personajes que nunca estaba mal. Es decir, te gustaban y/o entretenían mientras los veías aunque si los hubieran eliminado de la temporada no pasaba nada.
Analicemos los “flashes raros”. En su mayor parte (por ser benévola) tienen tramas que parecen sacadas de los más infames telefilmes o TV movies que eliges si quieres echarte la siesta los sábados por la tarde en el sofá. Ese padre (6x05) que intenta comunicarse con su hijo pero no lo consigue y finalmente lo hace porque se da cuenta de que está cometiendo los mismos errores que el suyo cometió con él. Esa madre soltera que va a dar su hijo en adopción (6x03) y se queda con el bombo porque los padres adoptivos se han separado… Menos mal que cuenta con la ayuda de una pícara delincuente que le hace ver que puede sacar a su hijo adelante en un país que no es el suyo y sin oficio ni beneficio (no sé si veremos que en realidad está avocada a la prostitución o la unirse a la pícara en el mundo delincuencial). Y qué decir, del pistolero retirado (perdón, quiero decir el torturador iraquí), enamorado de la mujer de su hermano (6x06), que sólo quiere comprar un rancho y dedicarse al ganado (perdón, me he vuelto a equivocar otra vez, quiero decir que el torturador sólo quiere trabajar honradamente). Pero que por la mala cabeza de su hermano que ha sido desplumado por un tahúr en el Saloon (ay, se me ha vuelto a escapar, léase “ha pedido un crédito a un usurero”) vuelve a coger su revólver (bueno, no era suyo) y, qué horror, tiene que volver a matar por salvar a su familia, a su amada…
No quiero eternizarme con más ejemplos, creo que ha quedado clara mi opinión. Sea cual sea el propósito de estos “flashes raros” (que está por ver si hay un propósito), ¿por qué no se los han currado un poco más? ¿Tan difícil es hacerlos entretenidos y menos tópicos? Da la sensación de que los verdaderos jefes del cotarro, “los Darlton”, se dedican más a entrevistas, festivales, piezas para la web, podcast, exposiciones y demás que a supervisar el trabajo de los guionistas. Parece mentira que hayan parido episodios tan geniales como Walkabout o The Constant (por poner sólo dos ejemplos) y ahora estén haciendo Starsky & Hutch.
Antes ironizaba sobre los geniales guionistas americanos y quiero decir algo en su favor. Por muy “buenísimos” que sean los guionistas de Lost, trabajar en esta serie y salir bien parado es casi imposible. Por mucha mente privilegiada que tengan, nosotros somos más. Esta serie (que debe muchísimo a Internet) está siendo analizada a diario por millones de fans que se comunican entre sí. Quiero decir que cuantitativamente los fans “pensamos” más en la serie que el puñado de guionistas que tienen. Esto ha creado una relación extraña de los narradores con los espectadores. Ellos saben que cualquier carnaza que nos tiren vamos a exprimirla hasta hacerla desaparecer. Por eso creo que nos ponen cebos para que piquemos y nos entretengamos, guardándose hasta el último momento la “comida de verdad”. Esta puede ser la razón por la que llevan 10 episodios mareando la perdiz. Cualquier pista, por pequeña que sea, que nos lleve al final va a ser destripada y puesta al descubierto. Y hay que conservar la audiencia, no nos olvidemos de esto, hasta el último capítulo, por el que los anunciantes ya sabéis el dineral que van a pagar.
Creo que es importante recordar que la audiencia (en EE.UU., se entiende) es el fin último de esta y de cualquier serie. ¿Perogrullo? Yo creo que no. Estoy harta de leer críticas, comentarios en foros y reviews de fans que se olvidan de que Lost, por encima de todo, es un negocio. Ahora no recuerdo quién dijo que la esencia de los programas de televisión era rellenar los espacios que hay entre los anuncios. Así que no esperemos “arte”, sino buenos resultados de audiencia.

Los admiradores de la serie también demuestran un desconocimiento absoluto de cómo se hacen las series. El otro día leí la noticia de que Evangeline Lilly quería llevarse un recuerdo de la serie porque la carta de Sawyer que robó acabó quemándose en el incendio de su casa. Pues bien, había varios sagaces comentarios con respecto a la carta de Sawyer que exhibió hace poco la FNAC. La revelación de Evangeline les había roto sus esperanzas de haber visto la auténtica carta que salía en la serie. A algunos les parecía sospechoso porque la de la exposición estaba escrita a bolígrafo y Sawyer, según el comentario, usaba un lápiz para escribirla. Todavía estoy atónita. Se veía de lejos que todo eran reproducciones. Habían introducido un papel pautado algo torcido en la impresora de manera que las líneas de la escritura divergían!!!
Lo siento mucho, pero cuando un actor está acusado de acoso sexual, su personaje deja de salir en las series. Hay personajes episódicos que son interpretados por actores tan buenos que se quedan como fijos y se les incorpora a las tramas. Esto también puede aplicarse al caso contrario. Errores de casting en personajes fijos pueden acabar con su vida en la ficción. Y encima se venden como episodios especiales. También hay casos en que los actores tienen películas u obras de teatro que hacen incompatible el rodaje de las series. De ahí que algunos tengan ausencias muy prolongadas a veces justificadas narrativamente y otras veces no. O cuando un personaje muere, hay que preguntarse si se va a otra serie o si han sido detenidas por conducir borrachas. Salvo casos tan honrosísimos como el de Dexter, los personajes mueren por cuestiones circunstanciales, no decisiones narrativas de los guionistas. Y, en esto sí que me voy a meter, cuando te equivocas con una pareja de personajes que no dan todo el juego que esperabas o no dan tanto como el resto de personajes, los separas en el espacio y, en Lost, también en el tiempo. Este es el caso de Sun y Jin. ¿Cuánto tiempo llevan separados? Ya ni me acuerdo. ¿A quién le importa? Está claro que los guionistas ya no sabían que hacer con ellos. Fue muy bonito cuando el machista de Jin perdona a Sun por acostarse con otro. Pero después de eso, ¿qué? Si hasta Jin ha aprendido a hablar inglés. No queda otra que separarlos, así nadie echará de menos que no tengan trama propia o influencia en la principal. Es curioso que uno de los ejemplos que “Los Darlton” ponen sobre preguntas que no van a ser contestadas en esta última temporada sea por qué Sun no viajó en el tiempo cuando llegaron a la isla en el vuelo de Ajira. Está claro, ¿qué van a decir? ¿“No sabíamos qué hacer con ellos”?
Estoy también algo molesta con la actitud de los fans de excesiva tolerancia y de nulo espíritu crítico. Antes de ver “Ab Aeterno” ya leí que se le consideraba tan bueno como “The Constant”. Eso hizo que aquel miércoles conviviera con la ansiedad de volver a casa para ver el capítulo. Y, claro, las expectativas tan altas hicieron que la decepción fuera grande, muy grande. Aparte de las críticas sobre el acento cubano, el castellano macarrónico y el barco de madera irrompible, no aportó nada a la trama de la isla que no hubiéramos visto en The Incident. Bueno, sí, que Richard estuvo casado. Ah. Va a ser eso. La gente valora The Constant, no por la genial estructura narrativa, ni el innovador concepto de los viajes en el tiempo, sino por la historia de amor. Ergo, si en Ab Aeterno, había una bonita historia de amor, tenía que ser igual de bueno.
Pero… ¿cómo se puede comparar la historia de Richard con la de Desmond? De momento, como personajes, “queremos” más a Desmond que a Richard. Hemos “compartido” muchas más cosas con Des que con Ricardo. Conocíamos la historia de amor, casi imposible, de Desmond y Penny desde hace años. Así que ese momento en el que Desmond consigue hablar con “su constante” sí que era emocionante, mítico, de llorar a mares.
Todavía no puedo creerme que la gente que ve Lost lo haga por las historias de amor. ¿Es eso lo que la gente valora? Parece ser que más de lo que yo pensaba a juzgar por la oleada de condolencias por la muerte de Juliet (por cierto, ¿cuántas veces muere esa mujer en LA X? Si contamos el “previously”, muere 3 veces).
Y, por fin, llegamos al episodio que ha vencido mi resistencia a expresar mi indignación en público, “The Package”. Empezamos el despelleje con ese Sayid diciendo que “ya no siente nada”.
Lo malo no fueron los diálogos sino la cara de Naveen Andrews al decirlo. Me dio un ataque de risa. Naveen nunca me había parecido tan mal actor como ahora. Cuando vi la serie por vez primera sí que me llamó la atención que a veces hablaba con acento ¿iraquí? Pero otras, parecía que estaba tomando el té de las 5 en Harrods. El segundo visionado me lo reveló como un actor flojo, pero viendo lo visto desde que está “infectado” su actuación es deplorable. Hay gente a la que le da miedo su mirada desde que mató a Dogen y Lennon, pero, lo siento, no me lo creo, me da la risa. Fue capaz de estropear la única secuencia que merecía la pena de todo el episodio.
Me refiero a la última, cuando Desmond (¡¡¡por fin!!!) es sacado del barco. Allí aparece Sayid en modo anfibio con esa cara de “cordero degollado que quiere transmitir miedo”… Todavía sonrío al recordarlo.
Paso de “por-qué-no-te-peinas-Claire” cuestionándose para qué está en la serie, perdón, quiero decir, cuestionando a “Biodegradable Flocke” por qué la necesita y paso a preguntarme por qué los chicos de Widmore secuestran a Jin. Si fuera mal pensada, diría que para que tenga su episodio ahora que todo llega a su fin. Pero como en el fondo soy buena persona prefiero pensar que es para tenerlo separado de Sun otro poquito más… (no ha colado lo de ser buena, ¿no?). En serio, es un poco chapucero. Le secuestran para que les ayude a encontrar bolsas de electromagnetismo en el que se supone que es un mapa de la isla. Si hubieran encontrado un mapa de esta isla no le habrían necesitado, en fin… Cuando le dicen a Widmore que Jin quiere hablar con él, aquél dice que le viene mal en la agenda, que no le toca ahora. Se supone que no es hablar con Jin, sino secuestrarlo. Está claro que Zoe sabía que era el episodio donde iban los “flashes raros” de Jin y por eso le ha secuestrado en éste. Bueno, y también porque no es una mercenaria.
Y ¿qué están haciendo los de la playa? Miles y Frank jugando a las cartas.
Desde que ha empezado la sexta, ¿cuántas veces hemos visto jugar a Miles? No me voy a ir a la Lostpedia para buscarlo, pero han sido unas cuantas, con Hugo en el templo, por lo menos han sido dos. Ante esto tenemos dos opciones, la del creyente: “nos están queriendo decir algo”; y la del agnóstico: “esos personajes no pintan nada, pero por lo menos no les pongas a jugar, hombre, que se te ve el plumero”. (Hablando de Frank, ¿por qué está ahí? ¿Para decir los chistes? ¿Porque es el único que sabe pilotar un avión? Y si está por esto último, ¿a nadie se le ha ocurrido matarle, o al menos dejarle ciego para que no se escape el humo negro?).
Y vamos con la afasia “idiomática” de Sun… Primero, ¿cómo se la produce? No he visto golpe más tonto que ese que se da con el único árbol que hay en su camino. Resultó algo cómico y creo que no era el efecto deseado. Menos mal que el humo negro no sabe si es candidata y por lo tanto no sabe si la puede matar… Pero la pregunta más importante es ¿para qué la dejan en modo “no-english”? Como con lo de los juegos hay la opción creyente: “algo tiene que ver con los flash sideways” o la opción agnóstica: “para que no pueda comunicarse con Jack hasta el final del episodio y así tenernos entretenidos sin que el grupo de Ilana se ponga en marcha a destruir el avión”. En esta ocasión me decanto por una mezcla de las dos. Como en el fondo “I want to believe", creo que perder el inglés hablado sí que tiene que ver con los “flashes raros” (aunque ya les vale, han tenido que pasar diez episodios para relacionarlos de alguna forma, todavía ignota). Pero está claro que “Los Darlton” han hecho en esta serie de dilación un arte y los personajes se mueven con la cadencia de los cortes de publicidad y del número episodios contratados.
Y luego está la famosa guerra. Desde el episodio 7 de la quinta temporada estamos esperando que empiece la guerra en la isla. Fue Widmore el que se la anunció a Locke (el auténtico). ¡¡¡¡22 episodios!!!! más tarde, Widmore y Flocke vuelven a hablar de la dichosa guerra. “Biodegradable Flocke” dice a Widmore que piensa que acaba de empezar, ¿Sí? ¿De verdad? Por qué será que no me lo termino de creer…
Quedan seis episodios, seis míseros episodios y no hacen más que perder el tiempo con cosas que ni siquiera son divertidas. En cualquier serie sería inaceptable mantener una trama diez capítulos (en este caso “tramas”, los flash-sideways) que el espectador no comprende, no sabe cómo se relaciona con la historia de la serie, porque no se le han dado las claves necesarias para decodificarla. ¿Es que la pregunta fundamental de la serie es tan simple que sólo se va a desvelar en el último cuarto de hora del último episodio? Por muy bueno que sea el final creo que yo no voy a olvidar la estafa que está suponiendo esta temporada; y, si es malo, toda la serie.
Menos mal que el próximo episodio nos trae esperanzas. Desmond ha vuelto. O mejor dicho, le han traído. No sé en qué circunstancias le habrán “dormido” pero dados los candados a la puerta de su camarote, no creo que haya sido por voluntad propia. Esto me lleva a pensar en “La Vida es Sueño”: cuando se despierte y descubra que está de nuevo en la isla, ¿se volverá loquito? ¿Pensará que todo lo que ha ocurrido desde que estalló el carguero ha sido un sueño?
Da igual, con Desmond hemos vivido momentos impresionantes y emocionantes. Espero que no nos defraude.
Trata de arrancarlo, Brother.

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