A pesar de que Milkyway nadará en la abundancia después del braguetazo de la cabecera de Gominolas, esta tarde he decidido engrosar sus arcas comprando esto:

Es decir, el último disco de La Casa Azul. Hoy, domingo, tenía dos opciones, la FNAC y El Corte Inglés. Por una cuestión de vaguería he entrado en la primera de las tiendas. No he tenido que rebuscar nada para encontrar decenas de copias del disco. Pero cual no sería mi sorpresa que todas, absolutamente todas, tenían el precio pegado encima de la pegatina donde viene el listado de canciones del disco. No sé qué me ha sorprendido más: si la torpeza de la fabricación del disco que deja fuera del celofán la pegatina con la lista (¿?), o la absoluta desconsideración, ignorancia y falta de respeto de la FNAC que pone el precio que lleva la protección antirrobo encima de una parte del disco, que sin duda alguna, se romperá al quitarlo.
Como mi neurosis (cada vez menos latente) me impedía comprar el disco con semejante perspectiva, me acerco al kiosco donde anidan los vendedores y pregunto si tienen alguna copia sin etiquetar. Me dicen lo que yo ya preveía aunque quería confirmar. Es decir, que no. Así que dejo el cd con sus amiguitos y encamino mis pasos hacia lo que ya empieza a ser mi lugar fetiche: El Corte Inglés. Sí, ya sé, qué sitio más paleto, sí, cómo clavan en los precios... Pues no. El Corte Inglés no tenía tantas copias como la FNAC pero la tenían y el precio... Lo del precio es también para cabrearse con la FNAC. En ECI tenía el mismo precio (sin rebajar) que el que la FNAC consignaba como "oferta especial". Es decir que he conseguido tener el disco inmaculado por el mismo precio y sin que pareciera que me rebajaban3 euros porque tenemos buen rollito y aparte de una tienda somos un centro cultural.
Pero además, El Corte Inglés me volvió a salvar la tarde hará unos quince días cuando me dirigía ilusionada a comprar la edición especial de Heroes. Voy a la FNAC y allí me encuentro que está agotada lo cual no sería extraño si no fuera porque había salido a la venta el día anterior. Eso, aparte de un gran mazazo del que pensé que no podría recuperarme jamás, me suscitó un gran pesimismo consumista. Pensé que en todo Madrid estaría agotada la edición especial y que o compraba la edición normal o me pondría a llorar allí mismo. Un triste cartel (impresión en blanco y negro en un A4) anunciaba que por la compra de la edición sencilla te regalaban una "gorra exclusiva" (habría que hablar largo y tendido sobre la expresión "exclusiva" en este tipo de anuncios porque creo que se está perdiendo su verdadero significado). Con rabia contenida por haber cumplido mi misión a medias, compré la edición normal y me dirigí al mostrador de Información a que me informaran de que la gorra "exclusiva" se había agotado. Esta nueva noticia en otras circunstancias me habría llenado de inconsolable pena. Puesto que estaba en el mostrador de Información, habría obtenido información de cómo podría reclamar la gorra que se me había prometido en la planta superior, habría venido un encargado que, tras quitar el triste cartel, me habría pedido disculpas y me habría ofrecido el reintegro de mi dinero, que yo habría aceptado llena de ira. Pero tras el palo por no encontrar la edición especial, lo tomé como otro signo de mi mal fario consumista. Estaba tan deprimida que, con la edición sencilla en la bolsa, dirigí mis pasos hacia ECI, consciente de que, de tener allí la edición especial, tendría que pagar un sobreprecio y, por cierto, devolver la edición sencilla en "mi tienda favorita".Desde la escalera mecánica ya la vi. Estaba allí, en un armario acristalado. Con todas mis ilusiones renovadas, me acerqué al stand y cual no fue mi sorpresa que tanto la edición sencilla como la de coleccionista ¡estaban al mismo precio que en la FNAC! Lo que sucedió a continuación lo tengo confuso. Recuerdo tener la caja en mis manos, una tarjeta, una firma, un metrobús y la Gran Vía atascada. Todo volvió a tener algo de coherencia cuando, ya en casa, comprobé todos y cada uno de los dvds del pack. ¡Puff! Estaban todos y sin errores. Conclusión: El Corte Inglés 2- FNAC 0.
Hasta la próxima entrada.
Como mi neurosis (cada vez menos latente) me impedía comprar el disco con semejante perspectiva, me acerco al kiosco donde anidan los vendedores y pregunto si tienen alguna copia sin etiquetar. Me dicen lo que yo ya preveía aunque quería confirmar. Es decir, que no. Así que dejo el cd con sus amiguitos y encamino mis pasos hacia lo que ya empieza a ser mi lugar fetiche: El Corte Inglés. Sí, ya sé, qué sitio más paleto, sí, cómo clavan en los precios... Pues no. El Corte Inglés no tenía tantas copias como la FNAC pero la tenían y el precio... Lo del precio es también para cabrearse con la FNAC. En ECI tenía el mismo precio (sin rebajar) que el que la FNAC consignaba como "oferta especial". Es decir que he conseguido tener el disco inmaculado por el mismo precio y sin que pareciera que me rebajaban3 euros porque tenemos buen rollito y aparte de una tienda somos un centro cultural.
Pero además, El Corte Inglés me volvió a salvar la tarde hará unos quince días cuando me dirigía ilusionada a comprar la edición especial de Heroes. Voy a la FNAC y allí me encuentro que está agotada lo cual no sería extraño si no fuera porque había salido a la venta el día anterior. Eso, aparte de un gran mazazo del que pensé que no podría recuperarme jamás, me suscitó un gran pesimismo consumista. Pensé que en todo Madrid estaría agotada la edición especial y que o compraba la edición normal o me pondría a llorar allí mismo. Un triste cartel (impresión en blanco y negro en un A4) anunciaba que por la compra de la edición sencilla te regalaban una "gorra exclusiva" (habría que hablar largo y tendido sobre la expresión "exclusiva" en este tipo de anuncios porque creo que se está perdiendo su verdadero significado). Con rabia contenida por haber cumplido mi misión a medias, compré la edición normal y me dirigí al mostrador de Información a que me informaran de que la gorra "exclusiva" se había agotado. Esta nueva noticia en otras circunstancias me habría llenado de inconsolable pena. Puesto que estaba en el mostrador de Información, habría obtenido información de cómo podría reclamar la gorra que se me había prometido en la planta superior, habría venido un encargado que, tras quitar el triste cartel, me habría pedido disculpas y me habría ofrecido el reintegro de mi dinero, que yo habría aceptado llena de ira. Pero tras el palo por no encontrar la edición especial, lo tomé como otro signo de mi mal fario consumista. Estaba tan deprimida que, con la edición sencilla en la bolsa, dirigí mis pasos hacia ECI, consciente de que, de tener allí la edición especial, tendría que pagar un sobreprecio y, por cierto, devolver la edición sencilla en "mi tienda favorita".Desde la escalera mecánica ya la vi. Estaba allí, en un armario acristalado. Con todas mis ilusiones renovadas, me acerqué al stand y cual no fue mi sorpresa que tanto la edición sencilla como la de coleccionista ¡estaban al mismo precio que en la FNAC! Lo que sucedió a continuación lo tengo confuso. Recuerdo tener la caja en mis manos, una tarjeta, una firma, un metrobús y la Gran Vía atascada. Todo volvió a tener algo de coherencia cuando, ya en casa, comprobé todos y cada uno de los dvds del pack. ¡Puff! Estaban todos y sin errores. Conclusión: El Corte Inglés 2- FNAC 0.
Hasta la próxima entrada.
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